El café es un cultivo permanente, por tanto la visión del
cultivo debe ser de largo plazo. La realidad es que se carece de un plan del
cultivo (así como se carece de un plan agropecuario). Se observa con tristeza
el accionar de agricultores, que en su afán desesperante de no saber qué hacer,
acuden a las instancias gubernamentales para solicitar algún apoyo económico,
en efectivo, en insumos, como para paliar en algo la pérdida sufrida por el
ataque severo de la roya.
En el caso de ser favorecido por ese apoyo, con abonos y
pesticidas ¿El caficultor solucionará su problema? La respuesta,
lamentablemente es NO. Aquel apoyo, simplemente es insuficiente.
Es momento que se trace lineamientos claros sobre el tema
del café, aprovechando la coyuntura.
Primero: Que las plantaciones de café deben encontrarse
en partes altas, cuanto menos por encima de ochocientos metros sobre el nivel
de mar.
Segundo: Las plantaciones de café no deben encontrarse en
cerros empinados, en fajas marginales, en áreas de protección.
Tercero: Las plantaciones de café deben establecerse
necesariamente en líneas a cuervas de nivel.
Cuarto: En altitudes por debajo de los ochocientos metros
sobre el nivel de mar, los agricultores deben reemplazar el café con otro
cultivo, que podría ser cacao, u otro cultivo que sea del agrado del agricultor
y muestre rentabilidad en el mercado.
Quinto: La variedad a emplear para el establecimiento o
re establecimiento de cafetale,s debe ser tolerante o resistente a la roya, con
alto rendimiento, en lo posible con aceptable palatabilidad en el mercado
nacional e internacional.
Sexto: El cafetal debe ser tratado como se merece, con:
Podas, deshierbos, manejo de sombras, cosecha selectiva, adecuado manejo de
post cosecha, abonamientos, prevención y control de plagas y enfermedades.
Séptimo: Fortalecer las organizaciones de productores,
que favorece en la adquisición masiva de insumos, de herramientas, en lograr
permanente asistencia técnica y facilita una buena comercialización.
Luis Alberto Ordoñez Sanchez