La Semana del Chilcano es un evento que propone a los
seguidores de esta bebida, una invitación a recorrer los principales
restaurantes y bares de Lima y provincias, en cuyas barras se ofrece este
cóctel que refresca en base a nuestro Producto Bandera: El Pisco.
La Semana del Chilcano es una iniciativa de chefs y
empresarios que buscan difundir este coctel cuya preparación es simple, además,
promueve el consumo de Pisco apoyando la internacionalización de nuestra
bebida, que cada año deleita los paladares del mundo.
¿Cuándo y cómo nace el chilcano?
No hay muchos rastros bibliográficos de su historia. Lo
más conocido fueron siempre las referencias de Mario Vargas Llosa en
“Conversación en la Catedral”. Publicada en 1969, la historia se ubica en los
días del Odría (1948-1956), así que el origen del chilcano sería anterior a los
años 1940.
El historiador Guillermo Vera encontró otros documentos
sobre el origen del chilcano. El más antiguo, en la novela “Búsqueda” (1953) de
Augusto Tamayo Vargas.
Por esos años, el
pintor iqueño Sérvulo Gutiérrez hizo famoso su consumo chilcanero en el
legendario Bar Zela, recientemente reabierto en el jirón de la Unión.
De acuerdo a estos datos, el chilcano habría nacido con
toda seguridad entre los años 1920 y 1940.
En versiones como la que recoge el bartender Roberto
Meléndez, el chilcano nace con la inmigración italiana a fines del 1800 y
principios del 1900, en el desaparecido trago “buon giorno”.
Si el origen es italiano, lo más probable es que haya
surgido en bares y tabernas como Juanito y Pizzelli de Barranco, el Queirolo de
Pueblo Libre; el otro Queirolo del jirón Ocoña, en el centro de Lima; y otras
tantas fondas en el Callao ya desaparecidas.
¿Por qué se llama chilcano?
Una poco convincente cree que el cóctel nace en la playa
de Chilca, al sur de Lima (cercana a fundos pisqueros del valle de Mala) y
adopta ese nombre. Pero no existe ningún rastro que conduzca a esa versión.
Otra igual de antojadiza va más lejos: que lo creó en
Chilca un bartender apellidado Cano. Muy buena imaginación.
Siempre existió en la gastronomía popular peruana el
caldo de pescado conocido también como “chilcano”.
Lo más probable es que el nombre surja de comparar ambos
potajes: en el chilcano marino también interviene el limón y se usa como
curador de resacas (para lo que se supone que servía el “buon giorno”).
No sería extraño, porque en la gastronomía peruana hay
varios casos de manjares diferentes con el mismo nombre, como el chinguirito.
Pero lo cierto es que el nombre tiene arraigo y hoy los
peruanos nos sentimos orgullosos de pronunciarlo y hasta hemos creado un verbo:
"chilcanear"
