El Día Mundial del Sueño es un evento anual que organiza
la Asociación Mundial de Medicina del Sueño. Este evento busca llamar la
atención acerca de la importancia del buen dormir, y la necesidad de
identificar los trastornos del sueño.
La idea de establecer un día en el mes de marzo,
usualmente en la segunda quincena, como Día Mundial del Sueño surgió en 2008
con la intención de generar una instancia a nivel internacional en el marco de
la cual se impulsen actividades con el objetivo de difundir recomendaciones
para sacar el máximo provecho a las horas del sueño y disfrutar a pleno de la
vida.
¿En qué consiste el ciclo de sueño?
Dormir es como bajar escaleras. En el último peldaño de
la escalinata hallamos el sueño profundo y en este punto encontramos el
descanso. Desde ahí, comenzamos a subir por otro tramo de escalones hasta que
alcanzamos el nivel en el que soñamos. "Un ciclo de sueño abarca desde que empezamos a dormir hasta que acabamos ese episodio de ensoñación", explica Milagros Merino, secretaria de la Sociedad Española del Sueño.
alcanzamos el nivel en el que soñamos. "Un ciclo de sueño abarca desde que empezamos a dormir hasta que acabamos ese episodio de ensoñación", explica Milagros Merino, secretaria de la Sociedad Española del Sueño.
El ciclo consiste en una parte de sueño no REM seguida de
un episodio de sueño REM. "El sueño no REM se caracteriza por una
actividad cerebral muy lenta. En su última fase es cuando descansamos de todo
lo que hemos gastado durante el día. Reponemos hormonas y energía", señala
la especialista.
Sin embargo, en el sueño REM (movimientos oculares
rápidos, por sus siglas en inglés) la actividad cerebral es similar a cuando
estamos despiertos. En esta fase soñamos vivamente. "El sueño REM sirve
para consolidar la memoria", aclara Merino.
No todos los ciclos son iguales
Un ciclo de sueño suele repetirse entre cuatro y seis
veces a lo largo de la noche. Pero no todos los ciclos son iguales. Los
primeros tienen mucho sueño profundo, que sirve para "descansar la parte
animal", comenta la doctora. Más tarde, una vez repuestas todas las
sustancias, hay que reparar la parte intelectual del humano, que es la memoria.
Esto se hace a través del sueño REM, que siempre es más frecuente al final de
la noche, apunta.
Trastornos del sueño
Pero algunas afecciones vienen a perturbar nuestro
descanso. Es el caso de los trastornos respiratorios del sueño.
Entre los citados trastornos destaca la apnea del sueño,
que consiste en un cese transitorio de la respiración. La doctora Merino señala
que, cuando dormimos, los músculos que abren las vías respiratorias se relajan,
por lo que estas tienden a cerrarse. "Si, además, hay alguna alteración
anatómica o una predisposición por alguna otra razón, pueden producirse pausas
respiratorias", precisa.
La Asociación Mundial de Medicina del Sueño apunta que,
según los datos oficiales, aproximadamente el cuatro por ciento de los hombres
y el dos por ciento de las mujeres en Estados Unidos padecen apnea del sueño.
Sin embargo, algunas investigaciones señalan que mucha más gente vive con esta
afección.
"La persona que tiene muchas apneas suele
despertarse con la sensación de no haber descansado. Habitualmente siente dolor
de cabeza y sequedad de boca en el momento de despertar", destacan los
expertos del Instituto de Investigaciones del Sueño.
Durante el día, "está cansada y nota somnolencia en
situaciones sedentarias. Asimismo, son comunes los cambios en el estado de
ánimo como irritabilidad, depresión,
alteraciones del rendimiento y pérdidas de la capacidad de concentración y de
memoria", comentan.
La apnea aumenta riesgo de infarto
Además, cuando la apnea es severa, aumenta el riesgo de
hipertensión arterial, de cardiopatía isquémica y de accidentes
cerebrovasculares, advierten desde el Instituto de Investigaciones del Sueño.
Perder peso, tratar de no dormir sobre la espalda, evitar
la ingesta de alcohol y tranquilizantes, no fumar y practicar ejercicio
moderado al atardecer son algunos de los consejos que ofrece
esta organización para prevenir la apnea del sueño. Pero
la solución del trastorno pasa por ponerse en manos de un especialista.
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